viernes, 1 de marzo de 2013

Una pizza congelada, copa de vino y agua...



Una pizza congelada
Una copa de vino
Un vaso de agua

Eso es todo lo que esta noche necesité para ser feliz. Una pizza congelada para dos, para Emma y para mi, una copa de vino y su agua.

A veces, no nos damos cuenta de lo felices que podemos ser con lo que tenemos, con lo que somos. En mi caso, la felicidad de no tener casi nada que reprocharme, le felicidad de no haberme dejado casi nada por hacer, la felicidad de saber, que cada día intento, de forma activa, ser mejor persona, mejor padre, mejor de todo.

No lo conseguiré todo, pero... de forma activa lo intento, cada día. Quizás estos momentos de felicidad, como los del otro día esquiando, son el premio a estos intentos, a este trabajo que hago cada día. Cada día desde hace 18 meses... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario