Que gran verdad. Hay veces que piensas que tienes heridas, sentimientos y pensamientos que van a estar perennes en tu alma, pero resulta que no. Todo eso es capaz de hacer las dos cosas a la vez, pasar y quedarse.
Pasa por que deja de doler, a ratos hasta de molestar.
Y se queda porque no desaparece, formó parte de tu vida y en ella se queda, pero en otro cajón. Y lo bueno es que yo no soy demasiado aficionado a rebuscar en cajones viejos. Quizás por que se me suelen quedar desordenados.
Asunto diferente es que hay cosas del pasado que siguen, y así lo quiero, en mi presente.
Así que como en la foto... los árboles de hoja caduca comparten tiempo y casi espacio con los de hoja perenne y la misma realidad existe dentro de cada uno, al menos dentro de mi. Dichosas contradicciones

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