Un día, hace como unos 6 años o así, iba andando con Emma de la mano. Elle tenía 3 años y le faltaban unos días para cumplir 4 y me dice:
Papá, yo quiero que tu tengas coche y me lleves a todos los sitios.
Esta vez fue diferente. Le dije a mi hija:
Hija, te prometo que para tu cumpleaños papá tiene el carnet de conducir o al menos me habré dejado la piel para que así sea.
Me pasó lo mismo con adelgazar, tantas veces dicho lo de no puedo seguir así y un día tomé la DECISION, y adelgace... 40 kg de los que pasados ya muchos años, solo he recuperado unos pocos (que tambien me volveré a quitar ;-)
Hay una gran diferencia entre decisiones y DECISIONES y estos días tomé una de laas que van con mayúsculas: Decidí alejar de mi vida todo lo que no me hace bien, lo que no me aporta y me resta. Decidí en definitiva hacer cosas para ser feliz, sin hacer daño a nadie, pero ser feliz con lo que tengo, con lo que soy. No apegarme a situaciones que no me ayudan. Fue una DECISION.
Pasan los días y me doy cuenta de que encontrar la llave de la felicidad propia no es tarea facil, pero es una DECISION. Una DECISIÓN que estoy tomando.

No hay comentarios:
Publicar un comentario