martes, 13 de agosto de 2013

Alojamiento 1000 estrellas


Anoche fue la lluvia de estrellas, las perseidas. Siempre es un día especial para mi, quizás porque desde muy joven empecé a verlas, quizás por las historias que me contaba mi abuelo paterno... Por lo que sea, pero lo es.

Anoche, como otros años fui a verlas, esta vez solo con mi hija. Al sitio de siempre, un sitio que también es especial para mi. Por varias razones que ahora no vienen al caso.

Fue estupendo preparar el picnic, el camino, cenar allí, tumbarse debajo de una manta con unas chuches y en silencio (más o menos silencio....) simplemente esperar... Esperar para ver algo fantástico, compartir tiempo y conversaciones y darme cuenta como Emma se hace mayor, como es ya una señorita, como me hago mayor y me siento algo más viejo.

Cada estrella fugaz que vimos tuvo su deseo, no fueron demasiadas, el cielo se cubrió muy pronto, pero tampoco tengo muchos deseos. Son pocos pero importantes. Soy muy afortunado, no tengo mucho más que pedir y lo que aun me falta... está en camino.

Esta vez, volvió a ser especial... 

No hay comentarios:

Publicar un comentario